lunes, 5 de septiembre de 2016

Unos capiteles de Astorga

La última vez que entré en el Museo de las Peregrinaciones estaba prohibido hacer fotografías. Desde entonces han cambiado algunas cosas y, entre ellas, las piezas que se pueden ver en su interior, de especial interés desde mi punto de vista. El museo sigue siendo referencia de instalación manifiestamente mejorable: entiendo que pesa en exceso la "voluntad" de plantearlo para “completar” el carácter del edificio que lo alberga, esa “sorprendente” joyita de Gaudí en tierras de cocido, mantecados y chocolate.
Ofrecen varios capiteles al público entre los que despuntan los de filiación romana y unos cuantos más de catalogación menos clara. Entre los primeros, el ASMP06, según la cartela aparecido en Astorga, ofrece varias cualidades destacables: la estructura, que incluye prolongación de fuste con astrágalo y cuerpo superior con volutas de concepción relativamente anómala, dado que cuenta con florón axial y ello determina que aquellas definan composición más propia de los capiteles corintios que de los jónicos. Parece ser cualidad de la zona leonesa, dado que también se conoce otro procedente de Lancia con la misma circunstancia; G. Behemerid situó a ambos a finales del siglo I. La etiqueta del museo lo coloca entre los siglos I y II...

ASMP06
El ASMP05, también aparecido en Astorga, fue tallado mediante recursos sumarios y ofrece una estructura más acorde con las fórmulas comunes del orden jónico, por supuesto, en contexto "marginal". Aunque G. Behemerid lo juzgó del siglo III por su similitud con uno de Timgad, acaso no esté desorientada la valoración del museo, que clasifica entre los siglos II y III.

ASMP05
Me ha sorprendido gratamente la valoración del ASMP07, asimismo procedente de Astorga, adjudicado a los siglos II y III, aunque sea discutible que lo consideren “capitel corintio”; sería más apropiado en este caso hablar de capitel corintizante o, "derivado del orden corintio". Está muy erosionado en todas sus caras salvo en una parte de ellas. No es posible valorar el ábaco no el cuerpo superior; con tales limitaciones y a partir del aspecto de las hojas, de concepción sumamente simple, mediante incisiones de desarrollo lineal que “dibujan” “pencas”, sorprende que no lo hayan catalogado como “capitel visigodo”. Supongo que existirán datos de contextualización que justifiquen una valoración tan “radical”, que recibo con especial goce. Si no existieran esos datos, suponiendo que ha aparecido en zona leonesa, deberíamos situarlo en una horquilla que llegara al siglo X, por supuesto, sin menospreciar que, en efecto, fuera de época romana, en sintonía con los datos ofrecidos por las villas "castellanas".

ASMP07
Obviamente, no puedo estar de acuerdo con la clasificación de los capiteles “mozárabes” procedentes de Ayoo de Vidriales, que sin embargo, se muestran con acotaciones significativas.  En la salita donde conviven con dos fustes de mármol, sólo existe una cartela de texto lacónico: “COLUMNA. MOZÁRABE ¿. En estudio. Mármol. Ayoo de Vidriales. Zamora”. Francamente  me ha dejado helado la interrogación, pero sobre todo que no hayan mencionado el “siglo X”. Y no sé si alegrarme o entrar en nirvana. Obviamente, desde mi punto de vista son dos capiteles de la serie bizantina de la antigua diócesis de Astorga, seguramente realizados durante el siglo VI.

ASPM01
El ASMP01, del que apenas se conserva una de las caras, se distingue por contar con dos coronas de hojas de folíolos alargados con algunas anulaciones definidas mediante arillos que, a su vez, definen las agrupaciones de tres hojas típicas de lo bizantino. Carece de volutas angulares, pero cuenta con “motivo axial” de cualidades asimismo comunes en ese contexto. Menos frecuente es la banda de retícula geométrica que limita el frente de ábaco de trazado mixtilíneo, típico de la diócesis de Astorga, pero comparable a fórmulas documentadas en el sur de Italia. Como es habitual en las piezas del mismo ciclo, cuenta con collarino laureado o doblemente sogueado.

ASPM02
Algo parecido sucede con el ASPM02, que se conserva prácticamente completo, y apenas se distingue del anterior, en la existencia de un motivo ornamental que parece “alusión” a las volutas exteriores típicas de algunas de las series más comunes.Hace unos años habría situado estos capiteles entre los más evolucionados de su serie; hoy, sin embargo, me inclino por considerarlos con mayor prudencia en una horquilla de cierta amplitud en el proceso evolutivo, pero siempre dentro del siglo VI…

ASPM03
El ASMP03 se ofrece junto a una cartela que indica: “CAPITEL. MOZÁRABE. Siglo IX d.C. Arenisca. Astorga¿. León”. Si no está clara su procedencia, deduzco que tampoco lo está su contextualización cultural y desde esas circunstancias, deducir que este capitelillo pudiera ser mozárabe y del siglo IX, me parece una temeridad. Desde lo que se ve y sin haber podido hacer un análisis más preciso debido a su ubicación, deduzco que seguramente sea una pieza relacionada con el movimiento románico, dado que no encuentro nada que permita relacionarlo con el arte andalusí del siglo IX, salvo desde las muy forzadas hipótesis de Gómez-Moreno, que ya he comentado y discutido en otro lugar.

Aunque en la instalación actual no se puede ver, hace años, cuando estaba prohibido hacer fotos, un amigo fotografió un capitel “de pencas” (ASPM04) en una sala del museo… Supongo que al difundir la foto ahora no perjudicará a nadie y servirá para proporcionar una tesela más al descomunal rompecabezas de los capiteles hispánicos anteriores al año 1000. Se trata de una pieza derivada del orden corintio pero que carece de volutas y de ornato fino: sin embargo, el ábaco tiene fuerte concavidad y está moldurado en el frente. Desde esas circunstancias, menospreciando el posible carácter simbólico de las “cartelas”, podríamos situarlo entre los siglos II y IV.

ASPM04
Aún quedaría mencionar las piezas de datación “visigoda”: dos cimacios (o impostas) de cualidades estéticas diferentes pero de concepción estructural similar. El primero está decorado con elementos de carácter “vegetal” (roleos, flores, palmetas y racimos) y el otro con laceria seriada a partir de “estrellas” de cuatro puntas. Ambos proceden de San Juan de Montealegre (San Martín de Montes) y están catalogados como “VISIGÓTICO ¿ En estudio”. Me excuso por no reiterar que acaso fueran realizados en tiempos institucionalmente “visigodos”, pero que no tienen nada ajeno a las tradiciones grecolatinas. Dado su carácter, es lógico pensar que fueran realizados para un edificio estructuralmente relacionado con usos de época bizantina —también nos la podemos coger con papel de fumar quienes contemplamos el fin de la Antigüedad con otra perspectiva—, y ello nos conduciría, de nuevo, a los siglos V y VI, cuando, por lo visto, hubo un momento de especial actividad arquitectónica tal y como acreditan los restos que han llegado a nuestros días.



Obviamente, quedaría discutir si estos cimacios podrían guardar relación con los capiteles anteriores o con otros de concepción similar. En principio, esa posibilidad podría ser discutible dada la distancia formal que hay entre ellos y dichos capiteles. No obstante, si tenemos en cuenta que en las pocas iglesias bizantinas que han llegado a nuestros día, no son raras disparidades en ese sentido y que las fórmulas de los capiteles leoneses y los cimacios de San Martín de Montes tienen relaciones claras con otras tantas maneras de entender la ornamentación arquitectónica en aquellos tiempos, se impone la prudencia y, en consecuencia, mantener dicha hipótesis. En todo caso, también en estos cimacios o impostas presentaría enorme relevancia el componente tardorromano que parece cualificar a todas las obras "hispanas" de los siglos V, VI y, tal vez, VII.

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