domingo, 2 de diciembre de 2012

La Complu en la calle


Por Irene Perena

El día 28 de Noviembre se organizó en Madrid un acto reivindicativo sobre el deterioro  que estamos sufriendo en el sistema educativo. 20 profesores  salieron a la calle para impartir sus clases  por las calles y cafés de Madrid. Acto, para dar valor a la educación, al gran pilar de nuestra sociedad. Si nos paramos a analizar por un momento la imagen de lo que esto representa podemos apreciar su lectura; personas completamente cualificadas, doctores y pensadores que alzan su voz en desequilibrio con los intereses temporales y culturales a los que nos vemos sometidos. La voz de la experiencia se pierde entre cientos de oídos  jóvenes que intentan desarrollarse y luchar  por encontrar un sitio en esta sociedad. Personas que llevan años formándose pero que a pesar de todas esas exigencias que conllevan se ven obligados a permanecer en la calle. Es duro pensar que el futuro cultural de un país se encuentre en la calle, pero a pesar de ello, este día hubo 120 personas que se prestaron a donar sus conocimientos a pesar de las malas condiciones para impartir sus clases; el frío, los asientos..no hubo impedimentos.
Este fue el manifiesto del movimiento:

Hoy miércoles 28 de noviembre cerca de un centenar de profesores y miles de alumnos de la Universidad Complutense de Madrid (y algunos de otras universidades) salimos a la calle y otros lugares abiertos a todas las personas con las siguientes finalidades:
- Mostrar abiertamente nuestra labor cotidiana para que la ciudadanía se haga consciente de que no puede haber una sociedad democrática y avanzada sin una buena universidad pública y accesible a quienes tengan los méritos académicos suficientes, sin discriminación económica;
- Denunciar el estrangulamiento económico al que están sometiendo a las universidades públicas madrileñas las autoridades de la Comunidad de Madrid y del Estado central; y que está poniendo en peligro a la generación de jóvenes docentes e investigadores más preparada de la historia de la Universidad española;
- Denunciar el intento de poner la universidad pública primero al servicio de las grandes empresas y bancos, y después bajo su gobierno directo; creemos que, por el contrario, se deben incrementar los mecanismos de participación democrática interna de cara a la necesaria renovación de la universidad;
- Exigir la eliminación de la brutal subida de tasas que ha sufrido el alumnado este año, e implementar una política de becas públicas general y suficiente, pues solamente una universidad accesible a toda la población es una universidad democrática y realmente útil a la sociedad (no sobran titulados sino que faltan puestos de trabajo cualificados);
- Exigir la estabilización de la plantilla de las universidades públicas, tanto de personal administrativo y de servicios, como de personal docente investigador con carrera acreditada;
- Exigir becas suficientes y en condiciones dignas para los investigadores en formación, cuya precariedad aumenta con los recortes económicos en becas y ayudas;
- Exigir la derogación del decreto 14/2012 que conculca el principio constitucional de autonomía universitaria.
Esta iniciativa es solidaria con el resto de luchas y reivindicaciones que se están llevando a cabo en defensa de la educación, la sanidad y otros servicios públicos, así como con todas las personas que están sufriendo el proceso de desposesión colectiva que se está llevando a cabo.


Conferencias que incitan a pensar

Me gustaría compartir algunos de los planteamientos que se expusieron en determinados locales. Hablaré sobre la conferencia que hubo en el café Libertad 8, “Filosofías de una "educación para perder el tiempo", con Friedrich Nietzsche y Walter Benjamin". Y relaciono ésta porque creo que tiene una profunda conexión con lo que estamos viviendo ahora.Siento sintetizar tanto esa gran conferencia dada por Fernando Rampérez, pero no me gustaría terminar el articulo sin mencionar una de sus principales ideas.
El  desequilibrio temporal al que me he referido antes, es a “la educación rápida”. Muchos de los profesores que el día 28 acudieron a la calle, intentaban hablarnos desde una educación pausada, desde el amor a esa ciencia o como decía Fernando “aprendiendo a perder el tiempo”.
Educar para perder el tiempo viene a decir, educar reflexionando, recreándonos en lo que leemos y escuchamos, analizando y reinventándolo continuamente. “El hombre libre es el que puede perderse un rato".  “Aprender a esperar”. Aprender es un proceso en el que hay que perder el tiempo, en el que tenemos que depositarnos y no esperar un fruto directo. Es fácilmente comparable con el mismo sentimiento que produce mirar un cuadro, o leer un libro de filosofía...
No poseeremos nunca ese conocimiento completo porque  su lectura es infinita.Ninguna de ellas posee un fin en sí mismo. “Nunca podré decir  ya he visto a Cézanne, porque la mirada y conocimiento que obtenemos al mirarlo varia continuamente”. Incluso en el amor, o en la misma vida. No vivimos por un fin concreto, no vivimos para algo, más que por el proceso, por ese amor en sí mismo a la vida. Es difícil por ello enfrentarse a esta forma pausada de apreciar el tiempo y relacionarla con la ajetreada vida que nos empuja a no pararnos a observar, y hacer una critica sobre los acontecimientos presenciados. Continuamente pensamos en el resultado, en la utilidad del porqué hacemos las cosas, cuando deberíamos hacerlas en base a ese fin mismo. ¿Por qué contamos continuamente el tiempo? ¿Cómo vamos a perderlo? ¿Qué significa perder el tiempo? Acaso es nuestro, ¿acaso ese tiempo que consideramos como pérdida no es la vida? ¿Por qué no encontramos tiempo para perder el tiempo?


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