viernes, 27 de enero de 2012

¿Amnistía para la clase política?


Hace 32 años el Ministerio de Cultura compraba a la Galería Marlborough, una pintura que había sido "símbolo" de enfrentamiento contra los rezagos del franquismo y hoy se conoce bajo dos titulaciones —según quien hable—: "El abrazo" o "Amnistía".  El uso de la obra como cartel político condujo a su autor a unas breves jornadas de reflexión incomunicada en la Dirección General de Seguridad...
En una situación comparable estaba el cuadro, asimismo condenado a la reflexión contemplativa en los sótanos dramáticos del antiguo hospital de Sabatini, hasta que nuestra ilustradísima clase política —que tantas veces ha acreditado interés por el arte y la cultura, especialmente por boca del Señor Bono— ha decidido que estaría mucho mejor que en las salas de Reina Sofía en las del Congreso de los Diputados. Así lo recogen los medios:

"El director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, ha asegurado hoy a Efe que no ve «ningún inconveniente» en autorizar la cesión temporal del cuadro «El Abrazo», de Juan Genovés, en régimen de depósito, al Congreso de los Diputados.
(...)
La obra, actualmente guardada en los almacenes del Reina Sofía, iba a pasar en marzo a la cuarta planta del museo, dentro de la ampliación de la colección permanente y una vez que concluyese en febrero la exposición temporal de Antoni Muntadas. En su pregunta, la diputada de IU pide al Gobierno que aclare si tiene intención de trasladar a la Cámara la obra del pintor valenciano, conocida también com o «Amnistía».
Según argumenta De las Heras en el escrito, esta emblemática pintura se erigió en «icono reivindicativo» de la amnistía de los presos políticos del régimen franquista y también para reclamar «la libertad de asociación política y la convocatoria de elecciones» tras la muerte de Franco".



El director del Reina Sofía enfatiza la importancia de las "Jornadas de Pamplona" y unos meses después consiente ceder —temporalmente— de la "Amnistía" de Genovés... ¿Tampoco le parece "imprescindible" una obra de tanto calado social y político? ¿No le gusta el "arte" concebido para ser un instrumento de activación social? ¿Se están reorganizando las colecciones del museo al gusto de los patrocinadores?
De nuevo he de remitirme a la "supuesta misión" de esta entidad:

"Desde el Museo se propone un concepto educativo que elimine jerarquías y muestre la facultad reactivadora de la cultura desde la convicción de la capacidad de cada uno de nosotros para redescubrir y redefinir el saber. La obra de arte constituye un territorio común para el artista y el espectador que facilita la relación con los demás y con un entorno que no percibimos como ajeno. Hace que nos veamos a la vez como sujetos y objetos de la percepción de los demás, creando espacios de sociabilidad nuevos y liberadores. Asimismo, el Museo se constituye como espacio de debate e investigación a través de seminarios y programas universitarios nacidos de la interrelación, no mediada ni jerarquizada, entre la educación y el resto de las actividades –exposiciones, colección, programas públicos– de este Museo".


¿Debate e investigación sobre el sexo de los ángeles? ¿Sobre asuntos apenas interesantes para colectivos de escasísima significación social?

Y el traslado, a instancias de IU. ¡Hay que joderse! Dicen que el propio Genovés, que es persona afable y sensata, está de acuerdo, pero... ¿No sería más lógico que, por su entidad simbólica, precisamente, estuviera al alcance del público en el Reina Sofía?
El director del Reina Sofía no ve ningún inconveniente...
¿Dónde acabarán (temporalmente) las obras del Equipo Crónica; quizás en las Corts Valencianes? Cuando se complete la nueva instalación, contemplaremos una imagen de la historia del arte español que no van a reconocer ni los consejeros estéticos de Franco, aquellos que le recomendaron tomar partido por "el arte degenerado"; que le aconsejaron dejar en los sótanos las corrientes académicas, donde permanecen pagando penitencia por el pecado de sumisión.  El poder y los sótanos parecen formar parte de la misma entidad dialéctica. Pero lo más dramático es que, en ese sentido, aún no se haya decretado la amnistía estética. Los condenados en la década de los cincuenta siguen en prisión. ¡Hay que joderse!

¿A qué viene título de esta "entrada"? Vera me acusa de hermetismo por estos acertijos de retórica pobre que tanto me divierten. En este caso no es necesario recurrir a Séneca o Spinoza... Mejor, a la sentencia popular que habla de vendas y pedradas. 

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