viernes, 27 de enero de 2012

Sobre los museos en la actualidad


Por Ana Pérez Urcelay

Desde hace varios siglos, se han ido dando una serie de definiciones de lo que es un museo.
En 1929, la revista The Museum News, publicó una definición que, en cierto modo, recogía todas las definiciones realizadas a lo largo de la historia, aunando todas ellas en la siguiente: museo es “una institución que busca la conservación de los objetos, ilustrando los fenómenos de la naturaleza y la obra del hombre, y la utilización de los objetos para el desarrollo de los conocimientos humanos, la cultura y la ilustración del pueblo”.
Posteriormente, en 1968, el ICOM, en sus estatutos amplía el concepto en su artículo 3:
Un museo es una institución permanente que conserva y expone las colecciones para fines de educación, estudio y deleite. En esta definición se establece que se considera museo a:
• Las salas de exposiciones permanentes que tienen las bibliotecas públicas y archivos.
.  Los monumentos históricos y también algunas de sus partes y dependencias, y sobre todo los tesoros de las catedrales.
• Los lugares históricos (Covadonga por ejemplo).
• Los lugares arqueológicos, siempre que estén abiertos al público.
• Los ciertos jardines botánicos, zoológicos, acuarios y viveros.
En 1974, la enciclopedia británica propone una definición de museo, que se asemeja a la que aporta el ICOM, introduciendo las galerías de arte, siempre que no sean de venta de obra artística o lucrativa, e incluye también los tesoros eclesiásticos, los monumentos históricos, las exposiciones, jardines...etc.
Posteriormente, el ICOM va introduciendo nuevas formas de exhibición del arte a la definición ya dada, de esta forma:
En 1974 aportó la definición arriba mencionada.
En 1983, incluyen los planetarios.
En los años 80, incluyen además la etnografía y la antropología. En esta década, se insiste en que los museos deben estar al servicio de la sociedad, intentando hacer una sociedad que pueda ir a mejor.
En la década de los 90, introducen igualmente los museos pequeños, regionales o locales.
Finalmente, en la 22ª Conferencia General de Viena, año 2007, exponen lo siguiente:

"Un museo es una institución permanente, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y abierta al público, que adquiere, conserva, estudia, expone y difunde el patrimonio material e inmaterial de la humanidad con fines de estudio, educación y recreo." 

Siendo esta definición, tal y como indica el ICOM, una referencia dentro de la comunidad internacional.
A través de las propias definiciones que aporta tanto el ICOM, como las diferentes entidades que se han pronunciado respecto a este tema, y la experiencia que a lo largo de los siglos se ha ido demostrando de que realmente, un museo debe ser tal y como “mandan los escritos”, uno se pregunta si el propio ICOM, es realmente consecuente con lo que dice en sus definiciones. Está claro que en general, los museos, cumplen con las funciones que deben tener los mismos: ayudan a saber, fomentar, compartir y dar a conocer a los diferentes artistas y los diferentes movimientos artísticos, desde tiempos en los que se empezó a conservar toda obra de arte existente.


Sin embargo, está la cuestión de que en España hay que pagar en la gran mayoría de los centros que albergan obras de arte, ya sean museos, galerías, etc.
Entonces, si nos ceñimos a la definición aportada por el ICOM, ¿por qué hay que pagar por algo, que tal y como dicen, debe estar al servicio de la sociedad, y que debe contribuir a que esta sea mejor? Y es más, ¿por qué pagar por entrar en un recinto que debe estar abierto al público?
Con la imposición de poder entrar, siempre y cuando se pague por adelantado (y encima hay que dar gracias porque los estudiantes entramos gratis), no se fomenta nada la cultura entre las personas, no se incita a que alguien con pocos recursos, y más en los tiempos en los que estamos (en los que evidentemente, esos 6 euros se los van a gastar en otras cosas), entre a conocer las tendencias artísticas del momento, o la obra de este o del otro artista. Es al revés, las propias instituciones crean una barrera. Conozco gente que no va a los museos porque “pasan” de pagar para ver cosas que pueden ver en Internet, en los libros de arte o incluso, cosas sin las que pueden vivir.
No me parece en absoluto nada lógico, que si todas las definiciones que existen de museo, tienen una mención dedicada a que es algo abierto al público, te cobren, como en este caso, 6 € por la entrada general, y 3€ por las exposiciones temporales. Poniendo, evidentemente, la entrada gratuita en un horario en el que prácticamente nadie va a un museo, por ser demasiado tarde, y porque con el tiempo tan reducido, no da tiempo a ver gran cosa, porque para apreciar el arte, hay que ir despacio, no pasar corriendo delante de las obras.
¿Por qué  dar esa cantidad de dinero, insisto, en algo que está al servicio de la sociedad y abierto al público?
El precio de la entrada (entre otras cosas), sirve para autofinanciar los gastos que conlleva el propio museo (además de tener una cierta cantidad de dinero aportada por el Ministerio de Cultura). A mí me surgen dos preguntas. La primera es, si realmente, con el dinero de las entradas y demás aportaciones, ya sean externas o internas, se cubren todos los gastos, tendrá que sobrar cierta cantidad de dinero ¿no? Ese dinero “sobrante”, ¿realmente lo utilizan para invertir en el propio museo? Y segundo, si sobra una cantidad X de euros, ¿porqué no bajan el precio de la entrada?
Creo que los museos viven más del dinero que se dejan los turistas en su visita que el que dejan, en este caso, los propios madrileños, con lo que se me ocurre una idea que no sé si llegará a ser un tanto descabellada ¿Deberían ser los museos, gratuitos para todo aquel que viva en la misma comunidad en la que se asienta el propio museo? Quizá es un pensamiento loco, no lo sé, pero está claro que los museos, por mucho que el ICOM y las demás instituciones digan que deben estar al servicio del público y abiertos a este, no van a convertirse en gratuitos de la noche a la mañana, y que por ello, tampoco van a dejar de denominarse museo.
En mi opinión, los servicios que se supone debe prestar un museo, no se cumplen en este caso, porque para mí, dichos servicios van ligados a la gratuidad o, como mínimo, a una drástica reducción en el precio de la entrada.

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