lunes, 23 de enero de 2012

Por Eva Orellana Moreno

Quería compartir con todos esta noticia que, aunque es antigua (20 de noviembre de 2011), recuperé hace poco de entre los recortes del periódico. La crónica de El Mundo, publicaba en noviembre de 2011 la historia ya conocida por algunas redes sociales de internet de Aliaa, una cairota de veinte años, estudiante de periodismo que publicó en su blog (Diario de una Rebelde) unas fotos de ella desnuda (únicamente ataviada con unas medias de encaje y unos zapatos rojos), como acción reivindicativa por la situación que sufren las mujeres en su país.
Se trata de tres copias de una imagen idénticas, excepto por el rectángulo amarillo que en cada una de ellas aparece tapando pubis, ojos y boca, semejando la censura de la expresión el conocimiento y la sexualidad de las egipcias. Aliaa explicó que no esperaba una difusión tan amplia de las imágenes y que en ningún momento pretendió utilizarlas con fines sexuales, al contrario, su objetivo era el de mover a la comunidad de internautas y a los egipcios a la denuncia por el sexismo y la hipocresía a la que están sometidas las mujeres en el país, donde, en muchas ocasiones, son simplemente tratadas como un objeto sexual.


La situación que la joven vivía en casa, bajo un padre tremendamente intransigente que, entre otras cosas la acompañaba cada día a la facultad para que no pasara tiempo con su novio, Karim, la obligó a huir de casa. Pero según muchos, debería huir de nuevo, esta vez de su país. Fue criticada duramente por un sector de la pobalción de Egipto que había emigrado a los países del Golfo y que ahora regresaba a su país impregnados de las estrictas ideas wahabíes que censuran cualquier idea artística e imponen a las mujeres el niquab (prenda negra que cubre todo menos los ojos). También un sector de los liberales consideran su acción perjudicial para sus aspiraciones en el gobierno. Y por supuesto las autoridades religiosas y la Coalición de Licenciados en Derecho Islámico la han denunciado, solicitando que se la condene a latigazos o a pena de cárcel.
Lo más alarmante de la situación, es sin duda el lugar en el que se ha producido. Las críticas que Aliaa ha recibido preocupan a muchos por las posibles represalias que se tomen contra ella. Porque si te haces una foto en pelotas y la subes a internet en España, o acabas teniendo fama por guarrilla o eres la más atrevida del "insti", o incluso, en Bellas Artes, podrías estar haciendo la performance del año. Pero si lo haces en Egipto lo más probable es que salgas a por el pan y te acaben linchando o apedreando antes de que vuelvas a tu casa. La reivindicación debería ser libre para todos, pero en un país que mata a puñados y encima nos intenta convencer de que la mujer debe estar sometida a un velo negro, da miedo protestar por cualquier cosa. Cuando las críticas se hacen desde el teclado de un ordenador, que importa lo que duelan. Cuando pasamos a las manos... mal va la cosa.

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