viernes, 13 de enero de 2012

La Seu d'Ègara, una intervención ejemplar...

Al sacar la entrada, la persona que nos atendió entreabrió la puerta del esperpento, al decirnos que estaba prohibido hacer fotografías en el interior de las iglesias.Y me acordé del MACBA... Por fortuna, él mismo la cerró amablemente, al indicarnos sin demanda alguna, que si deseábamos hacerlas, bastaría con dejarle nuestro nombre y dirección... Aún me pregunto por qué y para qué... ¿Quizás por saber a quién perseguir si, de la noche a la mañana, desaparecía "el espíritu" de alguna pintura?
Durante los años pasados, mediante un acuerdo suscrito entre la Generalitat de Cataluña, la Diputación de Barcelona, el Ayuntamiento de Tarrasa, el obispado de Barcelona y la parroquia de Sant Pere, se ha planteado y ejecutado un proyecto de estudio, restauración e integración urbana del conjunto de las antiguas iglesias de Tarrasa, cuyos resultados ya es posible contemplar, a salvo de algunos "remates" de menor entidad (en el acceso). Por fin conocemos con cierto detalle el desarrollo histórico de una zona muy activa en lo religioso desde la Antigüedad.


Tras varios años de esfuerzos (el primer proyecto se planteó en 1994 y los trabajos comenzaron en el 2000), el resultado es espectacular y un magnífico ejemplo de cómo afrontar intervenciones en el patrimonio histórico-artístico de titularidad episcopal sin que suenen trompetas apocalípticas o surjan disyuntivas dramáticas o estúpidas, como las que son habituales en otras "regiones españolas". 
No conozco en Europa caso mejor resuelto que éste...  Sé que se está trabajando en algunos yacimientos italianos y franceses con planteamientos afines, pero me temo que, durante algún tiempo, el conjunto de Égara definirá modelo a seguir.  Deduzco que el reconocimiento será general y culminará en la catalogación del conjunto como "Patrimonio de la Humanidad".
Como existe una web con información bastante completa, me limitaré a enfatizar algunos aspectos que me han interesado especialmente y aquellos que me parecen discutibles... 
El edificio del museo está entre los primeros, contando incluso, con la escasa confortabilidad de las baldosas de vidrio, imprescindibles para poder contemplar lo que no podríamos ver de otro modo.
Me ha encantado la fórmula elegida para ofrecer al visitante el desmesurado caudal informativo proporcionado por las excavaciones arqueológicas, contando incluso, con la previsible crítica de los "puristas",  que podrían considerar inaceptable la "interpretación" visual ofrecida al público. A mí me parece que el resultado es espectacular y sólo le veo una circunstancia negativa, imposible de subsanar: la desmesurada complejidad del caudal informativo ofrecido al visitante.

San Miguel

Me ha alegrado mucho contemplar que, por fin, se clasifica esta pequeña iglesia de acuerdo con lo que "parecía" evidente. Si la iglesia es de planta "central" (orientalizante); si  sus fórmulas constructivas —de cierta complejidad— parecen tardorromanas... o, mejor, de gran influjo bizantino (cimacios de gran desarrollo), lo lógico sería considerar que este edificio fue construido hacia el siglo VI.  Esa atribución zanja un problema asociado a este edificio: los capiteles reutilizados empleados. Si el edificio fue construido durante el siglo VI, los capiteles —manifiestamente reutilizados— deben ser anteriores.  
Los capiteles de hojas lisas ofrecen estructura compositiva perfectamente homologable con las fórmulas romanas del siglo II.





Los otros, que algunos eruditos han juzgado "visigodos", son piezas derivadas del orden jónico, según fórmulas de interpretación local, que no presentan influjos orientales y, en consecuencia, también podrían haber sido tallados hacia el siglo II o incluso antes. 





También me ha alegrado la rectificación de las hipótesis de Puig i Cadaflach, que transforman radicalmente su carácter ritual: San Miguel no fue baptisterio, sino un edificio dedicado a honrar reliquias de especial valor para la comunidad cristiana.

Los aspectos discutibles

Sobre esa clasificación del siglo VI, recogida en la página "oficial", a mi juicio, se deberían matizar algunas circunstancias importantes:
1. San Miguel contiene en los muros un conjunto de "restauraciones", reparaciones y todas suerte de "parcheos" que, con esa clasificación, ofrecen una imagen muy deformada de lo que pudo ser el edificio original. Como me consta que sería imposible ofrecer esa información sobre el propio edificio, echo en falta algún tipo de información complementaria que acote mejor lo que seguramente habrán observado los arqueólogos y restauradores.
2. El ábside contiene indicios claros sobre su realización, en un momento posterior al bloque principal. En esa dirección apunta la propia naturaleza estructural del ábside y, sobre todo, la forma de resolver la unión entre muro y cubierta que se aprecia desde el exterior. El saledizo de goterón se obtuvo en el ábside escalonando ladrillos con escaso vuelo, mientras que en el resto del edificio se empleó una fórmula mucho más práctica y muy difundida en todo el mundo mediterráneo, aprovechando las posibilidades tectónicas de las tejas curvas. Además, la mampostería del ábside, aunque presenta cierta similitud con la del resto de los muros, ofrece modalidades sensiblemente más pobres. En consecuencia, es lógico suponer que se realizó en un momento de menor capacidad  tecnica, seguramente, con posterioridad al siglo X.


Y hablando de otras cosas...

Me ha dejado perplejo que no se hayan encontrado restos relacionados con los años en los que la zona catalana estuvo bajo dominio islámico... ¿Cataluña permaneció impermeable a los influjos culturales de Alándalus? Nadie lo diría sabiendo que el catalán tiene casi tantos "préstamos" de la lengua árabe como el castellano...
Tampoco entiendo bien las razones que pueden haber impulsado la colocación de unos paneles sobre Joan Maragall en el edificio-museo... O quizás sí. En Cataluña está muy clara la relación entre "lo cultural" y el sentimiento nacionalista.

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